Cientos de años después que el pueblo de Israel se estableciera en la Tierra Prometida hubo un pastorcito llamado David, al que le encantaba tocar música en su arpa, mientras cuidaba sus ovejas. David amaba mucho a Dios y escribió muy bellas canciones sobre Dios y su pueblo. ¿Has oído algunas de las canciones de David? A lo mejor te sabes esta. Es el Salmo 23.El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreará. Las canciones de David nos hacen sentir seguros y unidos a Dios
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David era un buen pastor. …. David de niño era buen pastor, con su rebaño era fiel. Tocaba el arpa y con su canción la paz sentaba él. Pensaba en el Señor mientras admiraba el cielo azul, y le surgían del corazón los salmos de gratitud. (bis) .
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