Hace siglos de siglos, vivió un hombre muy bueno llamado Job. Todos reconocían que Job era un hombre muy bueno, hasta el propio Job. Y no exageraban. Era la mejor persona del mundo. Dios mismo lo dijo. Conviene tratar de ser bueno y no hacer cosas malas, ¡claro! . Pero a Job se le olvidó algo muy importante. Se le metió la idea de que el solito podía ser bueno sin ayuda de nadie. Dios tuvo que enseñarle que hasta el mejor hombre del mundo necesita la ayuda de Dios para ser bueno.
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¿Te has creído muy bueno alguna ocasión? … Te has creído muy bueno en alguna ocasión, y a nadie ofendías jamás. Hubo un señor llamado Job, que se creyó de lo mejor, pero luego en el tiempo llegó a comprender que el único bueno era Dios. Que el único bueno era Dios. Cuando se vio en apuros y en un lío total, y todo se echó a perder,
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